Like a Rolling Stone

Me mudo.

No aguanto más esta flatulencia de servicios que me ofrece blogspot.es.

Mi nueva ubicación será blogspot.com.

Está en la calle de al lado, así que no os preocupeís, y tiene más comodidades. Para mí, claro está. Para mis lectores tal vez ponga un alambre de espino y una fosa llena de caimanes. Mañana lo decidiré.

Siento pereza para trasladar todas mis pertenencias de una morada a otra, asi que lo haré en otra ocasión, no posterior a 24 horas.

Me siento Jack Bauer.

Those Three Days

A pesar de mi cansancion extremo, me levanto a abrirle la puerta. Tiene unos 22 años, pelo rubio, piel clara, y estatura media. No tiene mala pinta. Además, me esboza una pequeña sonrisa(gajes del oficio, supongo). Le firmo el papeleo que me ofrece, y me quedo con la carta certificada. No es para mí, asi que decido no abrirla. Ella se va del mismo modo que ha venido.

En ascensor.

24 horas, 30 minutos, y 46 segundos más tarde aproximadamente, vuelve a llamar. Esta vez también sonrío yo. Es una curiosa coincidencia. Pero no le presto mucha atención, esta carta sí es para mí. Por lo que me despido con un humorístico "hasta mañana", y abro mi carta.

La seguridad social ha decido no remunerarme económicamente la semana que estuve de baja. Debí incumplir un par de artículos de la constitución...

Estrujo la carta en mi puño derecho y me dirijo a la ventana, tal vez pueda lanzársela a mi corresponsal recadera. Pero no la veo, asi que me calmo a mi manera, y me olvido del asunto, no tiene remedio.

Un par de días más tarde, como era de esperar, vuelve a llamar. Pero ahora tarda más en subir, el ascensor está averiado, y vivo en un quinto piso. Tras esperar un minuto reposando en el rellano, decide llamar a la puerta, donde espero yo con una amplia sonrisa maliciosa.

-¿No habrás tenido que subir en escaleras...?-pregunto queriendo parecer interesado.

-Si...jeje-dice con su aliento tabacalero y su respiración entrecortada.

Decido no invitarla a tomar un vaso de agua, si ve el desorden que alberga mi casa, huiría espantada. Asi que desaparece del mismo modo en el que ha vuelto a llegar a mi vida.

En escaleras.


Black Oak Arkansas

Dado que he tenido que subir este disco por motivos extra-bloggers,aprovecho la ocasión y dejo deambulando por aquí el link, al alcance delos curiosos ratones y ratas que osen a pinchar en él.

Rock Sureño.

Del bueno.

Atentamente, Ratatuille.

Black Oak Arkansas-Black Oak Arkansas(1971)




1 Uncle Elijah
2 Memories at the Window
3 The Hills of Arkansas
4 I Could Love You
5 Hot and Nasty
6 Singing the Blues
7 Lord Have Mercy on My Soul
8 When Electricity Came to Arkansas

Hey, that's no way to say goodbye

Una vez más, me ha estremecido Leonard. Y por consiguiente, merece una reapertura de blog. Porque una vez más, toda esa poesía que escribe y vomita con esa carismática voz que posee, me ha conducido a escucharle incesantemente.

De nuevo.

Porque Leonard Cohen es lo que tiene. Y aún no he exprimido su discografía completa, pero pronto lo haré, y seguramente camine junto a Bob Dylan en mi pedestal como compositor.

Lo más seguro es que ninguno de los que se disponga a leer estos renglones vaya a apreciar su música, la influencia de la MTV y los 40 principales provocan esas reacciones. Viva la incultura y la ignorancia.

Os jodeis.

Podeís dejar de leer aquellos que se sientan identificados. Mejor para mi espacio. Mejor para Leonard. El asunto es que quien sienta curiosidad por este complejo poeta, músico e incluso escritor puede descargarse su primer album desde esta ciber-cloaca, pinchando en el siguiente link:

Leonard Cohen-Songs of Leonard Cohen






1. Suzanne

2. Master Song

3. Winter Lady

4. The Stranger Song

5. Sisters Of Mercy

6. So Long, Marianne

7. Hey, That's No Way To Say Goodbye

8. Stories Of The Street

9. Teachers

10. One Of Us Cannot Be Wrong

Estremecedora verborrea matutina

Sí, era yo.

Por si alguno lo ha presenciado.

Porque esta mañana, mientras me dirigía a casa con mi bici blanca y una sarcástica sonrisa, llevaba mi valioso reproductor de música. Y sonaba 'Think about you', de   Guns n' Roses. Dada mi melomanía, no he podido evitar tararear y, posteriormente cantar, la melodía a un volumen considerablemente alto.

La gente me miraba raro.

Algunos incluso, muy raro.

Pero no me importa. De hecho, cuando mejor lo he pasado, ha sido aguardando en los semaforos la puesta en verde, con gente a mi alrededor.

Iba ya por la Avenida, cuando el reproductor ha avanzado al disco de Lucinda Williams. Car Wheels On A Gravel Road.

Y lo he recordado. Una vez más, Lucinda, ayer volvió a hacer mella en mí. Con su hermosa voz y esa banda tan magnífica que posee, me desgarró por dentro. Y me trituró. Se introdujo hasta mis entrañas, y las machacó.

Y como siempre, me gustó.

Por múltiples razones, ese disco significa mucho para mí. No es el típico album que escuchas cuando estás abatido, te hiere, y lo olvidas. No. Es mucho más que eso. Es algo que puedes oir sea cual sea el estado anímico. Porque te va a renovar. Y ya sea por curiosidad, o por el simple y acertado hecho de hacerme caso, os aconsejo que lo escucheís.

No me importa.

Aquí dejo el enlace para la descarga.

Lucinda Williams-Car Wheels On A Gravel Road


Amanece, que no es poco

Tras cuatro escasas horas de reposo nocturno, llego al Boulevard a las 06:59. Un minuto antes de mi estipulada hora de entrada. Me encargaré de reflejar eso en el parte.

Aparco y cando mi bici y me siento en la escalera más próxima a la entrada del supermercado. Matutana debería estar al llegar.

Debería.

Designo como Matutana a la fémina que se encarga durante 10 días de explicarme el complicado oficio de reponer bolsas de patatas en una estantería. Después pasaré de ser el ayudante del reponedor a reponedor. Francamente, no se donde está mi techo.

Mientras se retrasa, observo una lista de la compra abandonada cerca mio.

La cojo.

100,25 euros gastados en productos. Pero no productos cualquiera, no. 25 de ellos han ido a parar a la compra de cerveza sin alcohol.

Cerveza sin alcohol.

¿Como puede alguien malgastar su dinero de esa manera? Esa mierda sabe a orín.

15 de los restantes euros se han gastado en productos para el olor de los pies.

Qué compra tan patética; al menos ha servido para mi necesaria distracción mientras espero a Matutana.

Pero seguía sin venir. Y yo tenía frío. Y sueño.

Entonces ha pasado una adorable mujer al lado mio. Iba en una bici negra, y su vestimenta también lo era. Sus ajustados pantalones cortos dejaban al descubierto unas preciosas piernas que trataban de impulsar aquella bici.

Lo dicho, adorable.

-Que belleza hay en el mundo a las 7 de la mañana-he pensado.-Debería madrugar más a menudo.

En ese instante he girado la cabeza y ha aparecido Matutana con una fea camiseta blanca que le transparentaba un repulsivo sujetador rosa.

En fin.

Back in Black

Tras una resaca de espanto, retomo la escritura.

La verdad, sin motivo aparente.

Tal vez haya sido una decisión precipitada, pero me he propuesto volver a los orígenes:escribir una absurdidad al día en esta, mi ciber-cloaca.

Pero en el fondo me encantan las decisiones precipitadas.¿Y a quién no?

El caso es que ahora mismo no sé de qué tema tratar, ya que mi viaje hasta lasarte corriendo ha sido de lo más psicodélico. No es recomendable hacer deporte después de una excesiva ingesta de alcohol.

Pero a mi nunca me han interesado las recomendaciones, no me fio de nadie.

Visto que mi inspiración se está desbordando, me voy a comer algo.

Descomponiendo obras maestras

Volvimos a la tasca donde no conocí a la chica de rojo.

Esta vez, también había concierto. El mismo grupo; camisas, pantalones vaqueros y gorros de cowboy.

Sin embargo, en esta ocasión no sonaban nada frescos, tenía la sensación de escuchar constantemente el mismo ritmo y las mismas poses. Así que me dediqué exclusivamente a la cantante.

No cesaba de mirarla.

Y cuando su mirada se cruzaba con la mía, era más emocionante aún, ya que mi obsesa mirada la confundía, y giraba la cabeza cambiando el rumbo de sus preciosos ojos. Pero la mezcla de girar la cabeza alrededor de un micrófono mientras cantaba, y ante todo, una buena cerveza tras otra, producían en mi imaginación una lasciva representación de una mujer felando un micrófono rítmicamente.

Fue divertido.

Pero el concierto me aburría.

Hasta que el pseudorockerillo cantante con gafas de sol y guitarra acústica dijo:

-Vamos ahora con un tema de Bob Dylan...

¡Joder, Bob Dylan! Me habían comentado que este tipo solía versionear a Dylan, asi qué era lo único que deseaba.

Y empezó a sonar "Blowin' in the wind".

Pero no era lo que esperaba. De hecho, resultó bastante patético.

Huímos furtivamente del bar.


Monótonas divergencias mentales

Madrugar.

Deambular.

Alucinar.

Estudiar.

Comer.

Dormir.

Leer.

Estudiar.

Cerveza.

Deambular.

Comer.

Cerveza.

Deambular.

Cerveza.

Música.

Cerveza.

..........

Cerveza.

Desvaríos.

.........

Cerveza.

Caminar.

Escribir.

......................

Dormir.

La ventana indiscreta

Abro la ventana, como cada día.

Mundo, inspirame.

Pero no lo hace. Así que sigo observando todo lo que pasa frente a mí; coches manipulados por personas; personas manipuladas por sus vidas; vidas manipuladas por la sociedad.

Y unas cuantas moscas que no paran de revolotear.¡Esas si que no son manipuladas por nadie! Pero como molestan...

Salgo de la ducha, desnudo. No hay nadie en casa, así que no tengo por qué taparme. Como no encuentro ropa interior en mi cajón, me dispongo a cogerla de la terraza, que estaba tendida.

¡Joder! Una vieja del bloque de enfrente me está mirando, y yo desnudo. Me tapo como puedo y me meto en casa, sin cerrar la ventana. Entonces me agacho, salgo a la terraza de nuevo, levanto la mano y tanteo el tendedero hasta encontrar mis pertenencias....

Ha sido una escena de lo más cómica.

Parece que no soy el único que se asoma a la ventana para recibir inspiración.

100 años de soledad

Me he conectado con la intención de actualizar este oloroso espacio, pero estoy cansado. Cansado y sin ganas de pensar. Y para colmo me acabo de quedar solo. Solo en la red. Todo el mundo duerme;se refugian en sus sueños, evadidos de la realidad. Que triste y desconcertante suena.

Mañana tal vez me pase a engendrar una nueva absurdidad.

O no.

A man needs a maid

Fuimos a un bar. Había concierto de blues/country. Al principio no me agradaron en exceso, sonaban muy monótonos. Pero de repente, el tipo con dotes de líder y gorro de vaquero, se secó el sudor y dijo:

-Bueno, vamos a continuar con una canción de Neil Young...

Joder, se me erizó el vello. Neil Young. Genial. Así que le levante la cerveza, simbolizando mi agradecimiento. Pero en el momento en el que bajaba el brazo y me llevaba la cerveza directamente a la boca, el tipo rectificó:

-Me he equivocado, donde dije Neil Young, quise decir John Fogherty. Que no nos aclaramos....

-Creedence Clearwater Revival. De puta madre. Pero que luego toque algo del viejo de Neil que ya tengo la miel en la boca-pensé.

Y mientras sonaba "Who'll stop the rain", versioneando a CCR, miré a mi alrededor. Quería ver el grado se satisfacción de la gente que me rodeaba.

Que guapa era. Vestía un ceñido vestido rojo y sonreía sin parar. ¡Y que sonrisa! No tendría más de 25 años. Pero sí un precioso y liso pelo rubio.

No podía parar de mirarla.

Al terminar la canción, la chica de rojo aplaudió con todas sus fuerzas, y su sonrisa se intensificó. Y mi mirada era cada vez más observadora. Pero galante.

El concierto continuó, y sin tocar nada de Neil Young, terminó. Nada más acabar, la chica de rojo se levantó. Estando de pie era mas bella aún. Fue corriendo hasta donde estaba el grupo y abrazó a la cantante y le dió un emotivo beso en la mejilla. La cantante también tenía un tipazo, por lo que mezclando mi percepción visual y mi estado semi-etílico, mi sonrisa no podía ser mayor.

Mientras ocurría todo eso, yo sólo pensaba en plasmarlo en este blog, que quedase para la posteridad ese recuerdo, por lo que guardé una plantilla en el movil.

Cridens chcica rojo wena mira trago aplavso

Rutinarias Perspectivas

Hora de actualizar. Voy a la ventana, tal vez me proporcione algo de inspiración.

No lo hace.

Sigo mirando. Nada nuevo. Siempre lo mismo, la misma gente, los mismos coches....eso no va a aportarme nada para relatar. De repente oigo un fuerte ruido ensordecedor, y giro la cabeza. Veo un coche rojo descapotable que no cesa de llamar la atención de la gente. No se la marca, ni el modelo. No me interesa. El conductor es un patético personaje con pelos de punta y una camisa con el logotipo de lo que parece ser un dragón. Y para colmo lleva puesta una repulsiva música discotequera. A un volumen estrepitoso.

Le escupo.

Pero fallo, la carretera se encuentra lejos de mi alcance, mierda.

Sigo pensando. Me inclino levemente hacia delante, hasta que puedo ver las feas y descoloridas plantas de mis vecinos de abajo. Miro más abajo aún. Un vecino sale del portal.

No le escupo.

Y me quedo mirando el suelo, fijamente. Pienso en el suicidio, aunque lo descarto rápidamente. Sin embargo me pregunto la sensación fisica y mental que tendría en el recorrido hasta el suelo. Incluso sería algo de lo más interesante para escribir en este espacio.

Enciendo el ordenador.


Love in Vain

Vuelvo hacia casa. Tranquilo. Paseando. No llevo ningún tipo de prisa,simplemente me dejo llevar por la inercia que poco a poco me vaacercando cada vez más a mi destino. Y disfruto paseando. No se muybien por qué. En general odio andar, me resulta monótono y aburrido;por eso aprovecho a evadirme escuchando música en mi deteriorado mp3.Pero hoy no. Hoy me apetecía andar, hacía buen tiempo y mispreocupaciones eran mínimas. Incluso he echo un amago de sonreir alpasar frente a un anuncio de la gira de los Rolling Stones, mientrasevocaba mentalmente la sintonía de "Sympathy For The Devil".

Ya en la recta final hasta llegar a casa, no puedo dejar de observaruna parada de autobús. Pero no miraba la parada en sí. Mi atención eracaptada únicamente por una mujer que no paraba de sonreirme.

Era preciosa.

Tenía una cabellera rubia ondulada que se alargaba hasta sus hombros.Gruesos labios de color rojizo, pero sin exceso de pintalabios. Y unosfirmes pechos que no cesaban de apuntarme. Aparentaba ser feliz. Cuandohe levantado la mirada, he advertido que intentaba decirme algo.

A mí.

Por lo pronto me ha desconcertado. Qué querrá de mí una belleza comoesa-he pensado.-No puedo huir, no deja de mirarme. Entonces he captadosu mensaje. He conseguido saber el por qué de tan falsa sonrisa. La muyestúpida quería que comprara un bote de nivea. Sí, se creía que porseducirme con sólo mirarme, iba a ir al supermercado más cercano e ibaa comprar treinta kilos de crema de sol.

Por lo que el último tramo hasta casa no he dejado de pensar en ello.¿Por qué seleccionan a las mujeres más atractivas para promocionar cualquierproducto? Si lo promocionan para todo el mundo, la publicidad de dichoproducto debería dejarse en manos de alguien de la calle. Alguienvulgar. Pero no es eso lo que la mayoría de los ojos quieren ver.

La mayoría de ojos prefiere erectarse observando una huesuda mujer con tetas que apenas tendrá cerebro.

A la mierda los canones de belleza.

El encuentro con esta bella mujer me ha recordado a la vez que casi seduzco a Sharon Stone.



All my love...in vain...

En la cuerda floja

Delia....Oh, Delia oh, my life..... decía Johnny Cash mientras remontaba el vuelo con un majestuoso disco llamado American Recordings allá por el año 1994. Vuelo que pretendo remontar yo en estos instantes tras un par de días habiendo descuidado mi pequeño cubículo cibernético. Y qué mejor manera de hacerlo mientras en los altavoces de mi ordenador suena Johnny Cash.

Y esta vez no me conecto al blog y me pongo a escribir por el compromiso de hacerlo a diario. Esta vez no busco cuatro frases, les proporciono coherencia con todo el criterio que puedo, y me olvido de ello. Esta vez no.

Esta vez quiero escribirlo, necesito escribirlo, contárselo a alguien.

Porque estaba esta mañana recién levantado, desayunando, cuando me he puesto a ojear una revista musical que compré en febrero en uno de mis despilfarron económicos habituales. Popular 1. Especial 40 aniversario. Genial, una recopilación literaria sobre los mejores músicos, grupos, y artistas musicales en general que ha habido nunca. Y he abierto una página al azar.

56.

Reportaje sobre Johnny Cash. Pero no el Johhny Cash que la gente conoce por mezclar la ignorancia y las producciones fílmicas sobre él. No. El reportaje habla del Johnny Cash que sobrevivió y venció mentalmente a la enfermedad del Parkinson. Físicamente la enfermedad acabó con él, pero eso es otra historia. Paralela, sí, pero esta crónica es exclusivamente para elogiar la fuerza de voluntad del emblemático personaje.

A pesar de la pesarosa enfermedad que lo aseguró en una silla de ruedas, Johnny no se venció, y editó otro disco con un éxito extraordinario tanto para críticos como para el público. The man comes around. Con una versión del 'hurt' de Nine Inch Nails que supera la original con creces. Grabó un videoclip donde se le ve desgastado, sabiendo que va a morir, y resulta abrumador para el ojo humano por la belleza artística y musical que proporciona. En él se le ve abatido, cansado, y sabe que su final está cerca. Pero el colosal momento en el que su esposa, la también cantante June Carter, le observa desde las escaleras, apenada, y sintiendo un profundo dolor por Cash, no tiene palabras para ser descrito. Grande Johnny.

Enorme.

Por la curiosidad que desprende este artículo, dejo el link del mencionado videoclip, para que las ofuscadas y cerradas mentes de los adictos al pop y la música latina, conozcan un poco más el ocaso de Johnny Cash. Una delicia.

Ver videoclip



Involuntarias mutaciones nocturnas

Sólo a dar una vuelta. A despejarte. Tomar un par de cervezas y a casa, que mañana has de madrugar para estudiar. Y una mierda.

Siempre es igual. Vas con la intención de hacer una pronta retirada a casa, pero la tentadora opción de aguantar un poco más, tomar la última caña, destruye cualquier tipo de cordura que pudiese quedarte. Por lo que sigues por ahi.

Y sigues.

Tomas otra cerveza.

Otra.

La ebriedad empieza a afectar a tus capacidades motoras, pero a la vez te cubre con un aura de irrefenable sociabilidad. Así que continúas refrescandote el gaznate.

La etílica espiral creada sólidamente a lo largo de la noche ya no tiene salida. Sólo queda esperar. Esperar y disfrutar cada momento lo máximo posible.

De repente, en un insconciente y reducido intervalo de tiempo, recuperas la sensatez, decides que ya va siendo hora de volver a casa. Pero ya es demasiado tarde. Una vez más, son las 6 de la mañana y tienes veinte minutos de oscilante paseo hasta tu objetivo:la reconfortante y placentera cama.

Te acuestas, no sin antes cerciorarte de la hora en la que lo haces.

Siete de la mañana.

Al día siguiente sales sólo a dar una breve vuelta. Como siempre.

Evadiendo la servidumbre

Miro por la ventana. Sol. Bien, me gusta, me encantan los días soleados. De hecho es la excusa ideal para no estudiar. La excusa ideal para salir de casa. Abro la ventana, lo que permite la inminente entrada de aire que mi buhardilla necesitaba. Y de fondo suena Jimi Hendrix.

Hoy puede ser un gran día, preveo.

Me fijo atentamente en la gente, en todos los individuos que mi vista alcanza. Y de repente, siento lástima por ellos. Mucha lástima. Parecen felices, parecen dominar sus pesarosas vidas, parecen libres, pero no es así. Todo lo contrario. Son esclavos de la sociedad que ellos mismos han creado. ¡Y no tienen escapatoria! Sus ropas, sus lujosos coches son sólo un espejismo, una ofuscación para la mente humana. Los utilizan para ir a un trabajo que no les gusta, con el único objetivo de poder costarse sus impuestos y sus despilfarros. Veo todo tipo de gente. Todos son similares, diferente apariencia, pero mismo producto colectivo. Mujeres que vuelven cargadas con cinco o seis bolsas del supermercado cansadas de realizar las mismas tareas domésticas a diario. Funcionarios, autónomos,... Todo tipo de efímeras vidas humanas.

Y entonces lo veo. Tiene alrededor de setenta años, un despreocupado aire senil y monta una bicicleta verde. Su ritmo es lento, pero su fatiga es nula.

Siento envidia.

Quisiera ser como él.

Me encantaría salir una soleada mañana primaveral a dar un paseo en bici. Sin presiones. Sin agobios. Sin la necesidad de llegar a ningún sitio. Sólo porque quiero.

Pero no puedo.

Y no porque pertenezca al sector esclavizado que no se le permite pensar, no.

Sino porque hace un año me robaron la bicicleta.

Las propiedades nutritivas del ketchup

Jodidas fundas nórdicas. Sólo les saco provecho a la hora de hacer la cama, que se convierte en una de las tareas más factibles del ámbito cotidiano. Sin embargo, la maldita noche que me ha hecho pasar hoy es imperdonable. Si me cubro con ella, el insoportable calor primaveral me fuerza a despertarme bañado en sudor. Si por el contrario, la alejo de mí, con un cariñoso 'que te jodan', la baja temperatura hace mella en mí. Y me despierto, claro. El proceso de alternar frío y calor, obviamente, siendo despertado en cada mutación, se acaba convirtiendo en un bucle nocturno sin escapatoria.

Evidentemente, me he despertado resfriado.

Me he levantado, he preparado un zumo de una cifra incalculable para el ojo humano de naranjas, y he aterrizado en el ordenador. Debería estudiar algo, pero no lo hago. Por las mañanas soy la vagancia física personificada.

Deambulo por internet. Veo una noticia de un tipo que ha disparado al encargado de un McDonald's por no querer proporcionarle más ketchup del que tenía. Ocurrido en Miami. Miami es uno de los estados de EEUU en los que hay más permisividad con las armas de fuego.

Me río. Estúpidos americanos. No espabilan. Después de la masacre de la universidad  de Virginia la rigurosidad con la que han tratado el asunto ha sido escandalizadora;llegaron a expulsar a un alumno por haber dibujado su instituto en planos para un videojuego. Pero, lógicamente, si la concesión de armas sigue vigente, seguirán ocurriendo absurdas atrocidades como esta.

Me aburro de leer siempre las mismas noticias, así que me voy a estudiar.



Gratas Confusiones

Yo estaba en la universidad, en uno de mis vanos intentos por estudiar, y en la entrada había un tipo que vendía libros. A peso. Vendía los libros a peso, sí. Como Gretel, pero con libros. 1 kilo de libros, 5 euros. La verdad es que parecía una buena oferta, así que ojeé el material disponible. Primero compré "Dersu Uzala", principalmente porque originó la homónima película de Akira Kurosawa, pero más tarde, cuando lo miré por dentro, las palabras se habían tornado a otro idioma. Mierda, el libro estaba en euskera. No creo que lo lea, entonces. Como no había completado el kilo, compré también "Requiem por los que van a morir", de Jack Higgins. Aún entraba otro libro para colmar el kilo. Vi 'El huésped de Dracula', y me extrañó el título, por lo que le pregunté al despreocupado vendedor:

-¿Está relacionado este libro con el Drácula original?
-Ese es Drácula.

Genial. LLevaba tiempo queriendo poseer esta joya literaria. Pero no lo recordaba tan ligero cuando lo lei por primera vez. No importa, si el vendedor dijo que era Drácula , me fio.

Lo cierto es que Drácula ha sido uno de los libros que más me ha impactado. Está escrito desde siete u ocho puntos de vista diferentes, siempre en forma de diario. Y por supuesto, ha ocasionado múltiples películas sobre vampiros. Oscar Wilde la definió como la creación de terror mejor escrita de todos los tiempos, y resulta ser la tercera obra de lengua inglesa más leida, tras Shakespeare y La Biblia.



Me cuesta reconocerlo, pero ayer pasé miedo.

Era de noche, y no tenía sueño todavía, así que continué leyendo. "La casa del juez" es un relato de Bram Stoker que se incluye dentro del libro "El huésped de Drácula", que alberga otros tres relatos más. Es realmente bueno, aunque cuando compré ese libro la semana pasada no fue deliberadamente.




Despojos sobre un teclado

Llego a casa, cansado. Odio estar cansado. Soy incapaz de concentrarme en la más simple tarea. Sólo pienso en dormir, pero no duermo, sino no lo podría conseguir por la noche, y sería otra agonizante noche mezclando un libro y múltiples intentos frustrados por evadirme en un profundo sueño. Mi objetivo cuando concebí este ciber-sumidero, era actualizarlo diariamente, escribir un post cada 24 horas.

24.

Gran serie de acción.

Sin embargo, albergando esta sensación de insufrible cansancio, no puedo escribir. No sé escribir. ¿De qué podría escribir? No puedo pensar, siquiera. Joder, sólo han pasado dos días y ya no sé cómo atender este pequeño y absurdo espacio. Menudo insulto hacia internet.

Pero no voy a rendirme tan fácilmente. Pienso engendrar otro post.

Abro un cajón que pueda facilitarme una idea. Una simple idea. No necesito más. No me aporta nada, sólo hay diez figuras de fantasía, diez orcos, mal pintados. Uno sin terminar, incluso. ¿Por qué los compraría? Abro otro cajón. Vaya, quince cintas de música. Las miro. Ska-p. Qué patético: dediqué dos años de mi musical vida a escuchar esta estupidez. Aaron Carter. ¿Qué coño hace esto en mi cajón? No puede ser mio, joder. Veo otro título: Pet Book 3; test 3/4. Por dios, esta cinta la robé con unos 13 años de una academia de inglés porque la profesora persistía en ponerme mal comportamiento en las notas. Teníamos un odio mutuo increible, pero tenía cierto aprecio por su físico. A veces le veo por la calle, pero no me saluda;yo suelo sonreirle. Dejo la cinta, miro otra. Scorpia. Cierro el cajón.

Basta ya, esto ha de ir directamente a la basura. Me sigo preguntando como he podido llegar a tener toda esa mierda junta. Seguro que hasta olía mal el cajón.

Sigo falto de ideas, sigo cansado. Soy un desastre, mi imaginación ahora mismo es nula.

Por lo que escribo esta deposición.

Parecidos Irrazonables

Todo comenzó hace dos semanas.Yo tenía una resaca de espanto, y no hacía otra cosa que deambular por internet, sin rumbo fijo. Hasta que me dejé caer en allposters.com, recomendable página para amantes de música, cine, y arte en general. Entonces lo vi. No me estaba mirando, porque no quería perder el ritmo de su bajo, pero sabía que yo sí le miraba a él. En realidad, tenía la mirada gacha, como pensativo, y denotando cierta indiferencia.

-Ese póster tiene que ser mio-pensé.-Ese póster va a ser mio.




Por lo que facilité mis datos antipersonales, mi dirección e ingresé el importe total. 10 euros. Genial, merece la pena, es Bob Dylan. Él hubiera echo lo mismo por mí. Para festejarlo, me puse un disco suyo, Street Legal(1978), el mismo que suena ahora, mientras escribo esta ciber-anécdota, esta vez sin resaca.

Cuatro días más tarde llaman al timbre para entregarmelo. Qué nervios. Voy a ver a Bob. Cuarenta y cinco segundos después, una chica rubia sostiene un tubo marrón de seis centimetros de diámetro frente a mi puerta. Que sexy.

-¿Eres Henry Chinaski?-me pregunta seriamente.
-Sí.
-Esto es para ti-dice sin mostrarme una sonrisa y sin guiñarme un ojo.
-Vale, adiós.

Ahí estaba, guardado cuidadosamente en el tubo marrón. No quise abrirlo  en ese instante, primero tenía que hacer hueco en mi pared: Bob necesita su espacio, no es como los demás. Quité un gran póster del señor de los anillos que me había regalado mi hermano, y lo peor de todo, tres recortes de revistas de Natalie Portman. Eso fue duro. No importa, la suplencia sería de uno de los mayores músicos jamás vistos.

Cuidadosamente, quité la tapa de plástico que protege el tubo, y saqué el póster. Estaba envuelto incluso, para mayor seguridad. Qué atentos estos de allposters. Aparté el envoltorio de seguridad, y comencé a desenrrollar lentamente mi premio por la paciencia. Vaya, lo recordaba en blanco y negro. No importa, estaría equivocado. Continué desenrrollando.

Mierda.

No, por favor, no es posible.

¿!Qué tipo de broma de mal gusto es esta!? Se habían equivocado. Sí, los atentos trabajadores de allposters que tanto se preocupaban por la seguridad e integridad de sus envíos, se habían equivocado. Me habían enviado una lámina del jodido Jack Sparrow(Piratas del Caribe) y sus cinco rastas mal hechas.Joder. Qué asco. ¿Cómo se puede cometer tal atrocidad?¿ En qué se puede parecer Bob Dylan al marinerito ese?

En fin, afortunadamente, ese mismo día mandé una reclamación a los autores de la desconcertante confusión, y setenta y dos horas más tarde, tenía en mi poder el póster deseado. Hasta me regalaron el otro.

 

Hasta siempre

Sí,....Qué lástima, pero adiós, se despiden de mí y se van...-como diría esa cantante tan popular y que está tan buena.No recuerdo su nombre. No me importa, la verdad.

Maldigo el momento en el que accedí a que mi siempre preocupada y atenta madre hurgase en mi pequeña cuadra, y le permitiera limpiar y ordenar mi cuarto. A ella le gusta ver todo recogido y ordenado cada vez que viene.¡Pero yo no quiero limpieza!¡No necesito orden! Me resulta más fácil, y ante todo, útil, tener todo tirado pero tener la certeza de que lo voy a tener a mano cuando lo necesite.

Tras una soleada y agradable mañana en la biblioteca, sin haber llegado a aprovechar el 5% del tiempo, llego a casa, dejo los libros, las llaves, y entro en mi cuarto.

-Joder, que limpio está todo-pienso.

Deposito la cartera y el móvil en uno de los muchos espacios que presentaba ayer mi habitación, y pongo algo de música:Leonard Cohen, algo tranquilo para acabar la mañana. Pero de repente, me acuerdo:aquí hay algo sospechoso, esto está demasiado bonito. Seguro que me ha desaparecido algo. Típico objeto insignificante para mi madre, valioso para mí. Cada vez que otra persona revuelve mi cuarto, utiliza generalmente el típico criterio de:"voy a dejar esto en el primer cajón, que la cuadra aparente estar radiante ante todo". Por lo que me giro lentamente sobre mi silla, y empiezo a comprobar la posible desaparición de algo. Mierda, quiero mis libros como estaban, ordenados por género, no por tamaño, habiendo mezclado libros, comics e incluso revistas. No importa, luego los pongo en su sitio. Continúo con la imprevista revisión. No, no puede ser.

Si, pudo ser. De hecho, fue.Dos entradas que tenía cuidadosamente en la pared, del Azkena Rock Festival '06, y no menos importante, de The Who, habían desaparecido. Sí, parece una estupidez, pero no lo es. El aprecio que tenía por esas entradas era incalculable. Me gustaba mirarlas ocasionalmente y rememorar esos momentos¡Y ya no estaban!

Lo siento Pete, entiende a mi madre. Yo no pienso hacerlo.





La ciber-cloaca de Henry Chinaski

Blog autobiográfico sobre mis pensamientos, desvaríos, obsesiones y demencia en general;y sobre, por supuesto,la simpleza humana

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